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Thursday, July 2, 2015

El acompañante





El acompañante

Suena el despertador, y como cada mañana, ella comienza con su torbellino diario; y mientras se ducha, desayuna, hace la cama, se viste… me ignora. Solo nota mi presencia en la casa cuando está a punto de salir, entonces me habla y me dice «casi me olvido de ti», me agarra, y de un tirón me saca por la puerta.
Las cosas no son como antes, cuando era nuevo en su vida; entonces me trataba con más respeto, me mimaba, y me mostraba con orgullo a todas sus amigas. Siempre estaba preocupada de que algo me fuera a pasar, o que ojos codiciosos se fijaran en mí y me robaran para siempre de su lado. Hoy en día, las cosas han cambiado mucho… para ella soy su acompañante diario, indispensable para su rutina de cada día, y confía en mi capacidad, mi fortaleza, en que no voy a sucumbir con todo lo que ella pone en mi. Es irónico, ya que es María la que a veces tiene ataques de nervios, y encima se enfada cuando me acusa de yo tener en mi posesión algo que ella ha perdido, y con impunidad hasta rebusca en mis bolsillos como si le ocultara algo.
Pero a pesar de eso la amo, y ella no sabe los celos que me causa cuando está invitada a una fiesta y prefiere ir con el «otro», ¡tan brillante, con tanto estilo! Oh… él tiene más clase, todas lo admiran, pero es pequeñajo, y ¡estoy seguro que todo lo tiene diminuto! Me rebelo ante esa injusticia y lo díscola que es, pero al fin y al cabo María siempre vuelve a mí.
He de ser sincero, no puedo evitar mi preocupación constante, me hago viejo.  Ya no soy lo que era, y por qué no decirlo, soy de otra época y hasta pasado de moda. Sé que a ella le gustan los cambios, lo novedoso, y que tarde o temprano me sustituirá por otro… al fin y al cabo nos pasa a todos, es lo que tiene ser un bolso.


© C. R. Worth

Thursday, September 8, 2011

Ofelia Nieto

Ofelia Nieto en la Glorieta de Julián Besteiro

Cerca de mi casa en un parque maltrecho y abandonado que linda con la calle Juan Antonio Cavestany, en la Glorieta Julián Besteiro, se encuentra un solitario busto que reza “Ofelia Nieto”, sin fechas, ni dedicatoria, y ya con ciertos síntomas de vandalismo.  Dada mi naturaleza curiosa, lo primero que me pregunté era la identidad de esta señora, ya que es el único monumento existente en dicho parque y zona de Sevilla. Lo primero que me vino a la mente es que sería alguien de la cuerda ideológica de la Junta y Ayuntamiento Sevillano, y que la conocerían en su casa a la hora de comer… Me puse a investigar, y cual mi sorpresa que en los primeros escarceos investigativos, encuentro a una tal Ofelia Nieto, cantante lírica de principios del siglo XX, y cuya única relación con Sevilla es que se casó con un procurador sevillano…


Paseando por el Parque de María Luisa observé que había una glorieta también dedicada a dicha cantante, y ya me dedique a buscar más información sobre este personaje con dos monumentos en Sevilla.


Ofelia Nieto, Algete 1898 - Madrid 1931 (1), fue una de las grandes voces líricas españolas, esta soprano, de meteórica carrera, ya que estuvo activa de 1914 a 1928, cosechó éxitos en el mundo entero, cantando en los mejores teatros de ópera, como la Scala de Milan, el Teatro Real de Madrid o distintas plazas americanas con las mejores voces del momento.  Estrenó las zarzuelas Maruxa en su debut en 1914, La Llama en 1915,  El Rayo de Luna en 1916, las óperas El Avapiés en 1918, y Amaya en 1920, y ese mismo año la transformación en Opera de la zarzuela Bohemios, El Caminante en 1921, y  La leyenda del beso en 1924, así como interpretó numerosas zarzuelas y óperas y recitales, muchos de estos últimos con su hermana la también cantante lírica Angeles Otein (Nieto escrito al revés). 


Desde que se inauguró el Teatro San Fernando en 1847, Sevilla fue una de las plazas operísticas mas importante del mundo, y según el estudioso del tema J. Antonio Bertomeu, “Sevilla se convierte en la segunda capital de la ópera europea, tras la hegemónica Londres”.  Esta plaza tan importante se convirtió en uno de los lugares favoritos de Ofelia para cantar, cantando en el teatro sevillano todos los años hasta que se retiró. Gran amiga de la Condesa de Lebrija, puso su voz para todos los conciertos benéficos que organizaba la citada noble, siendo a la vez benefactora junto a la condesa del Sanatorio de El Tomillar en Dos Hermanas que inauguró en 1920 la Reina Victoria Eugenia.


En 1928 se casó en Burgos con el procurador sevillano Felipe Cubas Albernis (2), ella tenía 29 y el 50, retirándose de su carrera artística tras la boda. Tuvieron una hija, que no sobrevivió falleciendo un mes después, y Ofelia nos dejó prematuramente en 1931.
 Glorieta de Ofelia Nieto en el Parque de María Luisa


Siendo un personaje tan conocido en la época, que destacó por su talento artístico y especialmente por sus obras de caridad entre los más desfavorecidos de Sevilla, el ayuntamiento de Sevilla apenas 20 dias después de su fallecimiento, se acordó por el pleno municipal erigir en su memoria una glorieta en el Parque de Maria Luisa, inaugurándose en Junio de 1935. Este monumento, proyectado por el arquitecto Juan Talavera Heredia, presenta una hornacina con un azulejo pintado por Juan Miguel Sánchez y realizado en la Fábrica Cerámica de Nuestra Señora de la O de Triana, en el que se representa a Ofelia en el centro ataviada como el personaje Elvira de la Ópera de Verdi Ernani, y a su lado unas representaciones alegóricas de la música y el canto.  Como dato anecdótico mencionar que Ofelia porta una rosa, y hay una leyenda sevillana asociada con esta rosa ya que toda doncella que la toque, se casa en menos de un año.

En la glorieta también se ven distintos azulejos con nombres de compositores, zarzuelas y óperas que interpretó la cantante en su vida.

El otro monumento, el destartalado busto, es un regalo de la Xunta de Galicia a la ciudad de Sevilla por el centenario del nacimiento de la artista, y se inauguró el 12 de Octubre del año 2000, siendo obra de Enrique Velasco.  También es de mencionar, que la sobrina de la artista, Marimi del Pozo, ofreció a la sección de Parques y Jardines del ayuntamiento sevillano, la lápida de la artista para ponerla en dicho monumento, ya que por obras en el cementerio de la Almudena donde está enterrada la soprano, la citada lápida, obra de Blanes, llegó a su poder, estando en el jardín de su casa. Este ofrecimiento que hizo en el 2010 a la delegada Eva Patricia Bueno, todavía no ha recibido una respuesta… una pena porque con la colocación de la lápida, y adecentamiento de la zona se podría reivindicar la buena memoria histórica de Sevilla con uno de esos sevillanos adoptivos que tanto hicieron por la ciudad.
 



(1) En muchas biografías aparece como natural de Santiago de Compostela, pero en este enlace  pueden ver una transcripción de la partida de nacimiento en Algete. De todas formas, Ofelia, de familia gallega, se sentía más gallega que madrileña. http://acebo.pntic.mec.es/~malcoben/Ofelia.htm



(2) Felipe Cubas donó a la Hermandad del Valle la Peana de plata sobre la que hace estación de penitencia la Virgen, por expreso deseo de su esposa y que no pudo ver realizado en vida.


Tuesday, February 1, 2011

La torre que llora. Oda por Santa Catalina.




     A mis plantas hay palmeras, y pronto naranjos en flor y, claveles, lirios morados, gladiolos o rosas de fragante olor adornado bellas andas que se pondrán con primor, y a su paso rachearán a mis pies en una semana sin parangón; y el humo del incienso subirá a mi campanar, pero no es este el que me hace llorar, sino la desidia y abandono del que me quiere mal.
     Mi lamento hace mis muros agrietar, y desconchones como lepra son mi constante descarnar... ¿es por eso, sevillano, que a mí no te quieres acercar? Muero cada día y nadie me quiere escuchar, y mi torre a los cuatro vientos lo quiere pregonar, pero esta muda porque no la dejan repicar. ¿No hay nadie que oiga esta plegaria en esta ciudad?
     Pero Santa Catalina no está sola en su penar, y de torre en torre se escucha un susurrar, son sus primas y sus hermanas que no le dejan de hablar, y le dan ánimos y le cuentan historias, de pasados y viejas glorias, de restauraciones sin par: -.Se paciente, cinco años tardaron en terminarme de arreglar.- le dice la Colegial, pero la Señá Santana, que es vieja y sabia, y sabe también del restaurar le responde desde su torre, -.Salvador, fueron cinco años sin parar, te picaron y enfoscaron, te pintaron y te solaron, pero a Catalina en seis años no le han hecho na.-  y la altanera torre de San Pedro le dice a la Señá, -.no es cierto Anita, que yo he visto sus techos labrar.-  y las siamesas torres de San Idelfonso le contestan a la par -.Eso fue como ponerle una tirita a una herida visceral, dicen que cuatro millones de euros costaba el enmendar, y se han gastado menos de un cuarto... ya verás, sin costuras ni grapas las tripas se saldrán.- y San Román le dice desde su campanar, -.No le digas esas cosas a mi hermana, que bastante sufrimiento tiene ya. Tu sabes Catalina, que mi casa tu casa es, y que tu Hermandad en mi casa está, se optimista, porque nuevos vientos y el agua de mayo lleno de esperanza está, y puede que muy pronto las cosas cambiarán. Dime mi niña, ¿cuál es tu más hondo penar?-
    Catalina habló, y se hizo un silencio sepulcral, las campanas que hablaban entre ellas dejaron de repicar, como hacían antaño al ángelus al compás, las otras torres solo habían visto a Santa Catalina llorar, pero ahora todas mudas escuchaban su lacerioso penar:
     «Ya nadie visita mis entrañas, ni se paran a rezar, mis altares están desvalijados, y sus imágenes ya no están, el polvo, las ratas y la carcoma a sus anchas están, no hay cera que me alumbre, ni olores a incienso y azahar; no hay damascos, ni tafetanes, sedas u oropel, mis galas ahora son el moho, la telaraña y el excremento del ciempiés. No me mal interpretéis, yo no quiero galas, aunque el amor de mis feligreses me hicieron hermosa por seis siglos; siento vacía mi alma porque no cumplo la función para la que me crearon, ya no hay bautizos, bodas o sepelios en mi interior, soy edificio, pero no casa de Dios.  Lloro porque Sevilla me quiere olvidar, porque mis parroquianos ya no están, porque mis vecinos pasan sin mirar, porque la mocita de veinte abriles que vi bautizar hace cuatro lustros en mi interior, no puede casarse en mis entrañas como siempre ella soñó, porque mis hermanos de la Exaltación no juran reglas, o hacen cabildos en mi interior. Y ahora que la cuaresma se acerca, mi agonía es mayor, no hay Quinario en febrero, ni pasos que se monten con primoroso amor, nadie me visitará de domingo a domingo, de Palmas a Resurrección, y el Jueves ni sones de cornetas y tambores, saetas o clamor. Silencio es lo que me espera, silencio y desamor."
    Y la torre más alta, y más esbelta que todo escuchó, de esta manera habló: -.Te daría las azucenas de mis luminarias si eso calmara tu dolor, y mi campana de la esquina, que lleva tu nombre, haría repicar con estupor, y cuando despierten en Palacio, y vean a la Fe apuntando en tu dirección,  y Santa Catalina cantando sin cesar su lastimero son, quizá la mitra y el báculo se pongan en acción. Pero no te engañes reina mía, que los de la Casa Consistorial hacen oídos sordos al más estruendoso repicar, te has de llamar Abenamar, para que te quieran arreglar, o gitana y mora para que escuchen tu cantar, que no les basta ser Mudéjar y Monumento Nacional.-
      Seis años de continua tortura Santa Catalina en la rueda está, y en silencio y agonía, la torre no deja de llorar. Hoy miro tu bella cara y como rimel corrido, dos tizones maquillan tu hermosura, como mujer trasnochada, en una eterna noche que lleva ya más de dosmil días. ¿Para cuándo tu despertar, que te laven la cara y mires a Sevilla recién peiná? Eso solo lo sabe una dolorosa despojada de su hogar, que llora afligida de dolor y más que nunca hace honor a su advocación, Lágrimas.

 ©  C. R. Worth. 1-II-2011

Monday, June 21, 2010

Incidente en San Lorenzo y seguridad.

Si alguien te alza la mano
o te ofende, Gran Poder,
yo te juro, Soberano,
que ése no pudo nacer
bajo el cielo sevillano
Antonio Rodríguez-Buzón, Pregón de la Semana Santa, 1956

     En la tarde de ayer, 20 de Junio del 2010, ocurrió un incidente de esos que Sevilla quiere borrar de su memoria, de los que los sevillanos desearían viajar en el tiempo para estar allí con Él y evitar los agravios...
     Terminada la misa de las 8:30 pm, como suele ocurrir en la basílica, los fieles se dirigieron al camarín del Señor para besar su sagrado pie. Un hombre de 37 años de edad, llamado Luis Carvajal Ordoñez, estaba entre los citados fieles, pero en vez de besar el desgastado talón, se subió encima, paso el cristal y la barandilla y comenzó a zarandear la imagen, a darle patadas, agarró el brazo derecho tirando de él hasta arrancárselo y desgarrar la túnica  ante el estupor de los fieles; afortunadamente entre los asistente de la misa había un policía de paisano, y entre él y otro caballero pudieron reducir al agresor hasta que llegó la policía.
     Inimaginable tuvo que ser presenciar esta barbarie, familias con niños, ancianos etc... La madre de un amigo mío (señora de avanzada edad) que lo presenció desde la primera fila, necesitó dos tilas al llegar a casa del estado de nervios que estaba.  Tras el incidente, que corrió la noticia como la pólvora en Sevilla (y fuera de sus fronteras, porque yo en Pensacola, me enteré poco después), la ciudad sorprendida y acongojada daba gracias porque no hubiera pasado nada peor.
     Ante el acto vandálico, lo primero que nos planteamos es ¿quién es este señor, cuáles son sus motivos, es un acto terrorista, un demente? Miles de ideas nos pasan por la cabeza, y ninguna cuadra a menos que sea un perturbado mental... porque el Gran Poder no es solo una obra maestra del XVII, no es solo arte, o el titular de una de las muchas hermandades de Sevilla, sino que es el Señor de Sevilla... el cristo por antonomasia sevillano, al que millones de personas por los pasados 390 años le han rezado, llorado sus penas, implorado perdón, suplicado ayuda... una fe colectiva que mueve montañas está impregnada en sus encarnaduras, y esos desconchones en la policromía, esas imperfecciones de oleos y barnices no son el paso del tiempo en la madera desgastada, sino el sufrimiento de los sevillanos que lleva en sus carnes, desgarrándolo cual millones de azotes por cada uno de nuestros sufrimientos.
     Ya lo dijo Rodríguez-Buzón en el poema que cerró su mítico pregón del 56, «...Si alguien te alza la mano, ese no pudo nacer bajo el cielo sevillano.» El señor Carvajal, natural de Guadalcanal, y funcionario de prisiones destinado en la cárcel de Huelva, no ha mamado de sus mayores la devoción al Señor de Sevilla. Y por todos los datos que conocemos parece ser que es un demente, que tras la agresión y ser preguntado porque lo hizo, contestó que «es que yo soy el hijo de Dios».
     En mano de la justicia y de psiquiatras, no hay que darle más vueltas sobre los motivos de su locura y este incidente aislado, y que gracias a Dios y su Gran Poder, como declaraba el Hermano Mayor de la Hermandad D. Enrique Esquivias, «los daños son reparables». Lo que hay que plantearse aquí es otra cuestión más delicada, y esto es sobre la seguridad de las imágenes.
      Fuera aparte de este incidente, hay que plantearse la delicada situación en la que nos encontramos con un anticlericalismo galopante azuzado por las altas esferas gubernamentales y su política unilateral de la «memoria histórica», que en vez de enterrar y dejar cicatrizar el pasado, solo abre nuevas heridas en unas generaciones que deberían de estudiar imparcialmente nuestra historia, en vez de avivar nuevos rencores, y como en el poema de Machado, la historia se repite con el «Españolito que vienes / al mundo te guarde Dios / una de las dos Españas / ha de helarte el corazón.»
     Esta política anticlerical no es de extrañar en un presidente del gobierno, que aunque no esté confirmado de ser masón, si demuestra ideología masónica; ideología mamada en casa, ya que su abuelo Juan Rodríguez Lozano, era miembro de la Logia Masónica "Emilio Menéndez Pallarés no 15" de León. La masonería española es heredera de la francmasonería, o lo que es lo mismo la masonería francesa, que llego a España con la invasión francesa y «Pepe Botella», que era su «Gran Maestre». Hay que mencionar que la francmasonería es diferente a la masonería británica o norteamericana, ya que la anglosajona es totalmente cristiana protestante, mientras que la francesa es anticatólica y anticristiana.
     En los últimos años estamos viendo como poco a poco España se vuelve más anticristiana e intolerante, en el que cada vez son más frecuente los pequeños atentados en procesiones (en toda la geografía española), insultos al paso de procesiones eucarísticas, eliminación de la presentación de honores al Santísimo, o como las pintadas que aparecieron el 5 de mayo en las iglesias de La Magdalena y el Santo Ángel con inflamatorias leyendas como «Arderéis como en el 36» y «La Iglesia que arde»  junto a símbolos anarquistas. Esto, junto a los últimos incidentes del Gran Poder nos hace reflexionar sobre la seguridad de nuestras imágenes e iglesias.
     Está claro que las medidas de seguridad existente no son suficientes, por mucha cámara de seguridad que exista grabando lo que pase... un contingente de seguridad es necesario. Es triste que el fiel se tenga que sentir que en vez de rezar en una iglesia le parezca que va a hacer un depósito en el banco de España, pero al ritmo que vamos creo que sería necesario tener uno o más guardias de seguridad en las iglesias cuando estén abiertas al culto. O triste sería que las imágenes acaben en camarines acorazados con cristales de 10 cm de grosor anti balas.  Es realmente preocupante, pero quizá sea mejor poner el parche antes de que salga el grano y prevenir en vez de lamentar.

APOSTILLA: Es destacable el sentimiento sevillano de solidaridad con el Gran Poder y sus hermanos, que hemos visto en todos los estamentos. Y en un día de mundial y en el que jugaba España, nadie hablaba de futbol sino de SU SEÑOR. En facebook, los sevillanos era lo único de lo que hablaban, y todos mis amigos cofrades, cambiaron la foto de su perfil por una imagen del Gran Poder, una servidora, también, y que la mantendrá hasta que el señor vuelva a San Lorenzo sano y salvo y repuesto al culto.

© C. R. Worth.  21- VI- 2010

Tuesday, June 1, 2010

Proyectos para las Hermandades, ¿Arte gratis?

Proyecto de palio de los Hermanos Delgado para
la Hermandad de la Sed (no realizado) año 2000



     Charlando el otro día sobre temas artísticos y proyectos para las hermandades con un  artista, surgió un tema interesante. Tema que me llamó la atención desde el punto de vista de historiadora del arte, y por la idiosincrasia económica, especialmente en tiempos de crisis como los que estamos viviendo.
     Todos sabemos que cuando las hermandades deciden hacer una nueva imagen, paso, insignia etc, no compran estas obras artísticas en catálogos, sino que son encargadas ex profeso a los artistas con unos parámetros específicos de cómo quiere la hermandad la obra de arte.  Unas veces van a un artista determinado exponiendo el proyecto, y otras veces hacen concursos públicos, o preseleccionan unos cuantos de artistas para que presenten un proyecto.
     He aquí cuando se presentan estas condiciones de competencia, cuando las hermandades se encuentran con estos proyectos en sus manos, cuando yo veo el problema, un problema de justicia social e incluso ético. Póngase usted en los zapatos del artista; artista que emplea tiempo y energía en preparar estos proyectos, ya sean unos bocetos en barro de una figura, unos dibujos de unas jarras, un paso o unos bordados... Estos proyectos son obras de arte en sí, que en el mercado artístico estarían altamente cotizados.
     Cuando el proyecto presentado no sale vencedor, algunas veces las hermandades lo devuelven a los artistas (rara vez, ya que suelen quedarse con ellos para sus archivos), se quedan con ellos, o incluso se ha dado el caso de artistas que han pedido que le devuelvan sus dibujos presentados ¡y la hermandad le da una foto de los mismos! Estos proyectos no devueltos, las hermandades no suelen pagárselo a los artista, se quedan con ellos, digamos que... por la cara.  Eso sin contar que a veces los artistas tienen que desplazarse a otras localidades (a veces en lejanas comunidades autónomas) para presentar los proyectos, con el susodicho gasto económico de desplazamiento.
     El caso, es que estos bocetos o dibujos, en el mercado del arte (dependiendo de lo cotizado que esté el artista) pueden alcanzar varios cientos de euros cada uno, y en cambio no son remunerados a los artistas.
     Desde mi punto de vista, esta situación clama al cielo, y las hermandades (no me refiero solo a las sevillanas, sino a las de todas partes) deberían de tomar conciencia en este asunto. Lo mismo que están muy envueltas en procesos caritativos, también deberían de estarlo sobre la dignidad del artista, que emplea tiempo y talento en hacer estos proyectos, y también tienen que comer tres veces a día.
     La situación ideal sería que cuando una hermandad decide hacer una nueva presea, en el presupuesto de la misma, tengan incluido el pago a los artistas por sus proyectos, y aquel que gane el «concurso» le estaría incluido en el precio final el proyecto.  Es decir, que si piden a tres o cinco artistas que les dibuje una saya, un paso etc los no ganadores sean compensado por sus obras de arte, la hermandad se queda con esos dibujos etc, y santas pascuas.
     También recomendaría a las hermandades, que se dieran una vuelta por galerías de arte y vieran el precio del mercado de dibujos, y que dibujos del tamaño de los presentados, o bocetos en barro, pueden alcanzar en el mercado artístico varios cientos de euros.
     Ya se sabe que esta práctica (no pagar por los proyectos) está muy arraigada y es «tradición», pero no significa que por ello sea justo, y ya es tiempo de cambiarla, especialmente ahora en un tiempo de crisis.

©  C. R. Worth  1 - VI - 2010