Archivo

Sunday, August 8, 2004

Eres mi hermano


Eres mi hermano
(Este artículo también puede leerlo en la página web de mi hermandad, sección noticias)    


    Todos los que me conocen saben que siempre he mencionado que me era muy difícil decantarme por una hermandad para hacerme hermana, pues cada una es especial y me gustaría ser hermana de todas... cosa que mantengo, ya que cada una de nuestras corporaciones son únicas e inigualables, y en todas ves rasgos de «personalidad» que te atraen, ya sea por la idiosincrasia de la propia hermandad, el barrio y sus gentes o su patrimonio histórico-artístico. A pesar de ello, de sentirme incapaz de elegir, mi corazón se inclinaba por unas cuantas; en mi juventud casi me hice hermana de Santa Marta, tengo un especial cariño por San Roque (la de mi barrio) y esa Virgen de la Estrella me conmueve profundamente... esas eran las más firmes candidatas, a parte de otras hermandades que por una u otras circunstancias siento una estrecha relación con ellas...

    Tras una vida de amor a nuestras hermandades, es éste verano el que ha marcado mi vida cofrademente hablando. 

    Una vez más en un casi ritual bianual, llenamos nuestras maletas con ropa ligera y suficiente espacio vacío para llenarlas a la vuelta de libros y material cofradiero, una vez más partimos en un largo viaje en incómodos aviones y horas de espera en distintos aeropuertos; horas que se mitigaban con el recuerdo de mi Sevilla, de la esperanza de verme allí, de recorrer sus calles, de ver a familiares y amigos, de visitar capillas, de ensoñar procesiones de gloria...

    En este renovado ritual en el que comienza llegando «a casa» y con lágrimas recibir a la familia que por un bienio no has visto, llegan los amigos, aquellos de toda la vida, los de la facultad, los que incorporas a tu familia por lazos que van más allá de la amistad y que por unión sacramental llamamos compadres, y también ves a aquellos nuevos amigos en los que has creado un vínculo a través de un ordenador a miles de kilómetros, pero que a veces están más cercanos que aquellos que conociste años atrás en tu tierra... Y en esa categoría esta mi querido amigo Isidro Bilbao que conocí seis años atrás a través de mi web de arte (www.historia-del-arte.net) y en la que ambos congeniamos por nuestro amor a las bellas artes; pero en estas primeras conversaciones sobre Valdés Leal, Murillo o Gonzalo Bilbao también apareció otro amor común, a parte de nuestra Sevilla, nuestras hermandades, ...y que grata sorpresa aquellos años en el que en Internet pocas «cofradías» había presentes, encontrase con un cofrade de los pies a la cabeza. Cada año para mi familia y para mí era uno de esos amigos a piñón fijo para vernos y pasar un rato agradable hablando de este mundillo, a pesar que mi marido americano no entendía mucho de los entresijos cofrades, pero siempre disfrutaba de la compañía de Isidro. 

    En nuestra última estancia no pudimos vernos por cuestiones que no vienen al caso, así que para esta visita Isidro era el primero de la lista para visitar; y como sabía que todos los martes estaba en San Lorenzo con su hermandad, aquel primer martes de Junio mi esposo y yo nos encaminamos hasta San Lorenzo para verlo... y de camino conocer a otros amigos con los que mantenía amistad a través de Isidro, como Juan Colomé, Agustín Carlos Muñoz Pérez (que Dios te bendiga y te recobre la salud), y Jesús Rey... 

    Ese martes 1 de Junio marca un hito en mi historia personal y la de mi familia pues gracias a mis amigos del Dulce Nombre (o La Bofetá, para los "bofeteros"), pude observar de primerísima mano que es de verdad una hermandad, no ya la hermosura desbordante de la cofradía en la calle que te embelesa todos los sentidos; sino saber que es ser HERMANO, el amor a tus titulares, como un grupo de desconocidos te abren sus puertas y su corazón de par en par y te reciben como uno más; sin una diferencia entre ser el primero o el último, en tener un cargo o ser uno más que simplemente llega a San Lorenzo para rezarle a sus titulares. De ellos aprendí esa gran labor social que está haciendo la Hermandad del Dulce Nombre en Malawi, y también sin salir de nuestras fronteras la ayuda que se presenta a los hermanos en dificultades y que acuden a su hermandad para recibir un «salvavidas» en mares de tempestades personales, y la hermandad abogando por ese axioma de nuestra fe demuestra en su amor a Cristo que lo ama sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo.

    Mucho se critica a las hermandades y sus juntas de gobierno por su labor de caridad fuera de sus fronteras por afiladas plumas locales, argumentando que muchos necesitados hay en Sevilla y no hay que ir tan lejos para esa labor social de ayuda al prójimo... pero se olvidan de Cáritas Diocesanas, y que ellos se ocupan de estos menesterosos. La caridad y el amor a Dios y al prójimo no se ejerce solo en un radio cercano, sino a todos aquellos creados a imagen y semejanza de Dios, a todos los dotados con un alma, sin importar fronteras físicas o raciales... ¿quién se ocupa de aquellos que no reciben la ayuda de nadie, que sus gobiernos tan pobres son incapaces de cubrir sus propias necesidades? Si no fueran por hermandades como el Dulce Nombre, necesitados fuera de nuestras fronteras jamás sabrían del amor de Cristo y su Santa Madre, y que a miles de kilómetros un grupo de hombres y mujeres hermanados por el amor a Jesús, siguiendo las enseñanzas de Cristo se preocupan por ellos, no son una molestia en nuestra conciencia en que cerramos los ojos y damos la espalda, sino que importan. Somos el cuerpo de Cristo en la tierra y necesita de nuestras manos para llegar a esos más necesitados.

    Mi hermandad tiene un alto sentido del amor fraternal que no solo se demuestra en gestas africanas, sino en el trato personal. Mi experiencia de acogida me lo demuestra. Llegas cada martes a la casa de hermandad y encuentras un grupo heterogéneo que se abre a ti y charla, con los que comes y bebes (no olvidemos que todos los grandes momentos de Jesús en el Evangelio están con una mesa de por medio y viandas)... No sé quién eres... si médico, abogado, pastelero o albañil; si el número 1 o el 2000; si hermano mayor, secretario o uno más... ERES MI HERMANO y te lo demuestro porque estás en tu casa, en nuestra casa y somos una gran familia.

    Gracias Isidro Bilbao, Juan Colomé, Jesús Rey, Eugenio Guerrero, Juan Salado Noriega "Saladito", José Luis Trujillo, a la familia Elena, Jesús Enrique Rodríguez y tantos otros por mencionar por acogerme a mí y mi familia con los brazos abiertos desde el primer día como vuestra hermana... vuestro amor al prójimo han agregado cuatro Worth a vuestra familia.


© C. R. Worth. Cape Coral, Florida. USA.  8- VIII- 2004